Apnea del sueño



En nuestra clínica se realiza un estudio y diagnóstico de los crecientes trastornos de la respiración durante el sueño, dedicándonos especialmente al Síndrome de Apnea-Hiponea del sueño y Roncopatia.

¿Qué es la apnea del sueño?

Durante el sueño los músculos encargados de mantener permeable la vía respiratoria sufren una relajación, el paso del aire a nivel de la faringe se ve dificultado, como consecuencia los tejidos blandos vibran produciéndose el RONQUIDO. En muchas ocasiones una falta o disminución del flujo de aire produce una caída de los niveles de oxígeno en sangre, el cerebro se alerta produciéndose numerosas interrupciones del sueño durante la noche, que generan una serie de síntomas diurnos siendo los más llamativos.

La excesiva somnolencia diurna y cansancio generalizado; a nivel general según el grado, aumenta el riesgo de padecer enfermedades como la hipertensión, infarto, tromboembolismo, dificultad aumentada en el control de diabetes tipo II.

Causas y factores de riesgo

Los mecanismos por los que se produce a enfermedad sugieren un origen multifactorial, y no son plenamente conocidos, en donde tienen un papel importante tanto las alteraciones anatómicas como funcionales de los pacientes, existiendo un desequilibrio entre las fuerzas que tienden a abrir las vías aéreas superiores y las que tienden a cerrarla.

Los factores de riesgo más importantes son:

1. Obesidad. Constituye uno de los factores de riesgo más importantes y es el hallazgo más frecuente (60%), la distribución de la grasa es importante así como la circunferencia del cuello, que para algunos autores es predoctora del desarrollo de esta patalogía. El índice de masa corporal 35 kg/m2.

2. Edad. La prevalencia de este síndrome se llega a triplicar en los ancianos comparados con las edades medias.

3. Sexo. La relación home mujer en edades medias es de 2-3: 1, tendiendo a iguales a partir de la menopausia.

4. Genética. El componente familiar en los trastornos respiratorios del sueño adquieren creciente importancia y se habla de que el riesgo de padecerlo aumenta de 2-4 veces en familiares.

5. Otras. Otras variables que pueden influir en la aparición o agravamiento del SAHS son: alcohol, tabaco, sedantes, hipnóticos, barbitúricos, posición en decubito.

Síntomas y signos clínicos

Los más frecuentes: ronquidos estruendosos, apneas presenciadas, tendencia a dormirse involuntariamente, sueño no reparador, despertares nocturnos, cefaela matutina, hipertensión arterial.

Diagnóstico

Debido a la alta prevalencia de la enfermedad, nuestra actitud ante la sospecha de la existencia de un SAHS es:

1. Historia clínica.

2. Exploración médica - estomatológica.

3. Poligrafía respiratoria domiciliaria.

Para confirmar el diagnóstico de los pacientes con sospecha clínica de SAHS moderada o alta.

Tratamiento

Una vez realizado el estudio se valora la gravedad y la comorbilidad del paciente remitiéndolo en casos avanzados a la unidad hospitalaria de trastornos del sueño o en casos leves-moderados sin patología acompañante la recomendación de un DISPOSITIVO DE AVANCE MANDIBULAR.

Estos dispositivos son eficaces en el tratamiento del ronquido, del SAHS leve y moderado con IMC bajo.

Se deberán realizar controles posteriores con la poligrafía respiratoria domiciliaria para comprobar la efectividad del tratamiento.

 

Test de Autoevaluación para la Apnea del Sueño

Existe un sencillo test, la escala de somnolencia de Epworth, que nos orientará sobre la posibilidad de que estemos padeciendo apnea del sueño. 

Si la puntuación total es 11 o más, es muy probable que usted padezca apnea respiratoria del sueño.

Diagnóstico de la Apnea del Sueño

Hoy en día el diagnóstico se puede realizar cómodamente en el propio domicilio del paciente gracias a unos pequeños dispositivos que nos grabarán todas las incidencias que ocurran durante la noche: el número de apneas e hipoapneas, clasificándolas en obstructivas, centrales o mixtas, el nivel de oxígeno en sangre y la frecuencia cardiaca. Nosotros utilizamos el Apnealink.

El especialista le explicará cómo debe colocarse el dispositivo al acostarse y como ponerlo en marcha. Al día siguiente, no tiene más que llevar el Apnealink a la consulta. El profesional volcará los datos en el ordenador, a partir de los cuales realizará el informe adecuado. Posteriormente, le citará para explicarle detalladamente los resultados e informarle de las posibilidades de tratamiento, en el caso de que éste sea necesario.

Tratamiento de la Apnea del Sueño

El tratamiento de la Apnea del sueño a realizar dependerá del diagnóstico, que debe ser siempre realizado por un especialista en apnea del sueño.

Los casos leves y moderados, que son la mayoría, podrán ser tratados con sencillos dispositivos intraorales (conocidos como DAM o, popularmente, como aparatos para no roncar) fabricados a medida para cada paciente y que se utilizarán únicamente para dormir.

Existen multitud de diseños diferentes, pero todos ellos tienen en común que mantienen al paciente con la mandíbula desplazada hacia delante, lo cual permite aumentar el diámetro de la vía aérea. Así, evitaremos que el paciente ronque y haga apneas durante la noche.

En los casos graves estos dispositivos ya no serán suficientes y deberemos recurrir a la CPAP. Este dispositivo libera una corriente constante de aire bajo presión ligera que, a través de un tubo, llega hasta la mascarilla que el paciente se coloca en la nariz o en la nariz y la boca, manteniendo la tráquea abierta durante el sueño.

Síndrome de Apnea del Sueño en niños

Cabe realizar una especial mención al Síndrome de Apnea del Sueño en niños. Si no recibe tratamiento, la apnea del sueño en niños puede conducir a importantes problemas, tales como: alteraciones cardiacas, de crecimiento, de conducta y de aprendizaje.

Las causas más frecuentes de la apnea en niños suelen ser:

   • .Amígdalas y/o vegetaciones demasiado grandes: Es la causa más habitual. El problema se soluciona con la eliminación quirúrgica de las mismas.

   • Sobrepeso: una dieta adecuada conseguirá una rápida mejoría.

   • Síndrome de Down, parálisis cerebral o determinadas deformidades cráneofaciales (del cráneo y la cara).